En el siglo XXII
haré gimnasia
tecleando el ordenador
freiré un despertador
a fuego lento
me podré tocar
la nariz con el pie
se me borrará
la sonrisa
y quizá la cara
pero me dará tiempo
a hacerlo todo
Me miró directamente a los ojos y se lanzó contra mí. No aparté la mirada, no corrí. Me amenazó y la amenacé, me atacó y no me moví. Se paró con la boca abierta, los dientes encima ví. Desperté y mis miedos se quedaron durmiendo, en la piel de la serpiente que vencí.